TEST: 6 nombres de colores que no conocías (Parte 1)


¿Qué palabra relacionas con este color?
Decimos que este es un tono...
A lo negro u oscuro lo podemos describir como...
Para hablar de este color podemos usar la palabra...
Este es un color...
Asociarías este color con la palabra...

La explicación

Conocemos de sobra los colores de siempre (rojo, amarillo, azul…) y los acompañamos, muchas veces, de adjetivos como claro, oscuro, pálido, intenso…; pero —te advierto— hay mundo mucho más allá de estos términos y combinaciones.

Ciertas palabras, menos conocidas, menos usadas, nos ofrecen no solo mayor precisión al describir matices relacionados con algunos colores, sino que nos posibilitan hablar, en sentido figurado incluso, con una belleza que nos aleja de rutas manidas y ordinarias.

En esta primera entrega de palabras con las que puedes hablar de colores, encontrarás términos cuya pertenencia a la lengua culta tal vez te resulte deliciosa.


Índice de colores:


SIENA

Adjetivo

Siena no es solo un nombre propio con el que podemos designar ciudades, construcciones, personas; con esta palabra tenemos la posibilidad de hablar también de ese color ‘castaño o marrón amarillento más o menos oscuro‘ que a veces vemos en mesas o telas, por ejemplo.

Es un adjetivo que no cambia su terminación si modifica a sustantivos de diferente género. Decimos tanto el tono siena como la tonalidad siena.

Un dato curioso sobre este término es que también puede ser usado como sustantivo masculino. Diríamos entonces el siena, los sienas.

El color siena de su vestido se confundía con el siena de su piel. 

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CÉREO(A)

Adjetivo

Lo que es céreo es ‘de un color como el de la cera‘. Tiene esta un color amarillento en su forma más natural.

Como adjetivo, esta palabra ha sido empleada a veces para describir cierto aspecto desmejorado, falto de lozanía y, en ocasiones, hasta cadavérico.

Aquella cérea palidez era producto de un contacto casi nulo con el sol.  

Un aspecto céreo se instaló en su piel. 

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CERÚLEO(A)

Adjetivo culto

Aunque pueda pensarse que cerúleo es sinónimo de céreo y está relacionado con la palabra cera, por su parecido, nada más alejado de la realidad.

Su forma se debe a que viene del latín caeruleus, que significa ‘azulado’, y este término deriva de la voz caelum, cuyo significado es ‘cielo’.

Con estos antecedentes no es de extrañar que estemos ante un vocablo que nos habla ‘de un color azul como el de un cielo despejado‘.

Claro, los tonos de un cielo despejado pueden variar —a veces más intensos, a veces menos—, pero la presencia de un azul límpido e ideal es una constante que destaca esta palabra.

Como dato curioso te digo que con este adjetivo también puede uno referirse al color azulado que adoptan algunas pieles ante el frío más crudo o ante la ausencia de vida, por ejemplo.

Aquellos ojos cerúleos la miraron por primera vez.

Una cerúlea mano sobre su hombro lo paralizó. 

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BERMEJO(A)

Adjetivo

Con bermejo hablamos de lo que es ‘rojizo, de color rojo muy encendido, cobrizo‘.

Es bermejo, por ejemplo ese rubio rojizo que vemos en algunos cabellos o barbas.

Estamos ante un color que ofrece la idea de un calor mayor, de fuego.

Su cabello bermejo se perdía en aquel color bermejo intenso de los ladrillos. 

Una luz bermeja anunciaba que el ocaso hacía su aparición . 

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BRUNO(A)

Adjetivo culto

Lo que es bruno es ‘de color negro, muy oscuro o moreno‘.

Con esta palabra uno casi puede describir cualquier cosa: la noche es bruna, hay intenciones brunas, existen melenas brunas, asoman brunos pensamientos…

Es un término interesante, porque —en especial cuando se habla de lo intangible— evoca una idea de oscuridad latente, de una sombra que inquieta.

La luz de la linterna dejó ver una piel tersa y bruna. 

Aquel bruno festejo la hizo dudar sobre su discurso. 

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LIVOR

Sustantivo

Con «livor» no solo hablamos de ‘envidia, odio o mala intención‘, sino que también podemos referirnos —de manera poética— al ‘color morado, amoratado‘.

También hay una acepción, ya desusada, que nos habla de ‘moretón, cardenal’.

Uno puede ver ahí cercanía entre los significados, puesto que, aunque digan que la envidia es verde o amarilla, no me negarán que hay quienes se ponen morados, bien morados, cuando ven cuán bien les va a los demás.

El livor de su rostro crecía con cada palabra que escuchaba. 

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